Bromeando con mi chica he dicho varios momentos “tontos” que significan mucho para mi. Pero para saber cuál es el momentazo de mi día tengo que pararme a pensar, y pensar tranquilo sólo puedo hacerlo a partir de ahora, las 21:30 aproximadamente, cuando la pequeña está dormida y no viene a aporrear el portátil.

Y es curioso, porque el momento del día grande siempre la incluye a ella, pero cuesta llegar a él. No puedo provocarlo. Ocurre a veces, sin más, y otras no.

Ese momento suele ser de unos minutos tontos, cuando estamos V (la madre) Olivia y yo. Y nada más… los móviles están lejos, los dibujos apagados y sólo estamos nosotros. Disfrutando al 100% de ese momento, de unas burbujas en la bañera, de verla comer, de oírle imitar a los loros… Lo que sea, la tontería más grande se vuelve pura magia. Ocurre en cualquier sitio, sin saber nunca cuándo.

Es muy difícil dejar de pensar en mil historias que nos preocupan. Pero a veces lo conseguimos y vivimos momentazos.

Esto es una iniciativa, que me parece cojonuda, de Papás Blogueros. Y esta es mi aportación

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