Olivia cumple esta semana 2 años, pero la verdad es que lleva varios meses de adelanto con el tema “revolución”, “contestación” o “apocalipsión”.

Decía Johan Cruyff que si encajabas muchos goles en los córners, lo que había que hacer para solucionarlo era muy simple: evitar provocar córners. Con los niños pasa lo mismo, si no quieres que te la cuelen, con los “no” o las rabietas, lo mejor es evitarlas.

Tan complicado como imaginas.

Hay momentos que sabes que puedes jugársela, donde te da tiempo a esconder el Danonino o los donuts que has comprado para ti. Pero en otras circunstancias no te quedan más huevos que afrontar la situación. Y sí, todos estamos deseando que llegan esos momentos y enseñar al mundo cómo leches hay que hacerlo. Siempre y cuando no sean nuestros hijos los que la lían.

Con Dani, Mateo, Amanda o Maya (íntimos de Olivia) puedo ser el más sereno y zen del planeta, puedo aconsejar y medir bien los gestos y las palabras, y contentarlos con -casi- magia verbal. Con Olivia, muchas veces, no.

Mi hija tiene un poder especial para buscarme las cosquillas. Puede contestarte con dos palabras y hacerte reír, jodiendo tu barrera de seriedad, mientras la suya crece. Puede cabrearse en milésimas de segundo por un detalle de un coche que acaba de pasar en la M30 a 110Km/h, y tú no puedes examinarlo para saber si el parasol era de Hello Kety o del Peggy Sue. No. Hay momentos en los que no. Y ella gana.

Yo soy capaz de ver dragones en los edificios de enfrente cuando ella no quiere ponerse el abrigo. Puedo poner quince tonos de voz distintos para romper sus inicios de puchero. Hago malabarismos con el jarabe, el puré o la verdura (verdura, por dios, qué asco) para que no piense en su sabor mucho rato. Puedo hacer e inventar mil cosas. Hasta cantar como un gato atropellado.

Pero hay momentos en los que necesitas ayuda. Una chuleta con consejos. Y ayer, por fin, la descubrí. Sigo a Alberto Soler, un psicólogo de Valencia que gracias a sus píldoras nos abre los ojos bastante, si eres padre o lo vas a ser, ponte a leer su blog de cabo a rabo, y repite. Aquí va el vídeo que me ha servido de chuleta y que voy a ver muy a menudo en los próximos meses.

 

 

Para todo lo demás. Paciencia y buscar los dragones, que siempre los hay.

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