Primero, quiero dejar claro que esta es una opinión personal, como todas las que salen en el blog, y por eso mismo, no es una ley absoluta. Creo, firmemente, que a los cumpleaños de los pequeños sólo deben ir niñas y niños de la misma edad o muy próxima. Si llega el típico hijo que tiene cinco años más que el resto, el cumpleaños puede ser el Apocalipsis.

La situación la hemos vivido todos, y dentro de nuestras carnes reconocemos que es así. Que tus cachorros con uno, dos o tres años están jugando, danzando a trompicones e interactuando entre ellos como pueden. Y de pronto, de la nada, aparece entre las piernas de los padres el niño “mayor”, que sí, que puede que tenga sólo 7 u 8 años, pero es mayor en ese escenario, y él lo sabe.

El problema de que un niño con 8 años se sienta el dominante no es otro que el cómo aclararle, a él o su padre, que no lo es.

Todos los cachorros pequeños están intentando pasarlo bien al son del cantajuegos, chupando y mordiendo cheetos y el mayor quiere la atención de todos. Algo lícito, pero los medios que usan a veces no son “legales”. Y si además se aburre, todo se complica más. Porque es muy sencillo que de una forma u otra, algunos de los pequeños lloren más de lo deseado por todos.

Es muy fácil que el grande quiera jugar con los globos, y como tiene más fuerza, explote uno cerca de la cara de un pequeño. O que juegue con una pelota, dispare fuerte, y le dé a otro. O simplemente, que le quite una piruleta a cualquiera.

Son situaciones normales entre niños, pero cuando eres padre, aunque mantengas la imagen del tipo socialmente apto, si tocan a tu cachorro algo arde en ti. Y entonces el animal se despierta, te toca respirar y hablar con el padre del niño mayor. Una situación tonta y tensa a la vez, porque ambos sabéis/sabemos que no es grave, pero tampoco quieres que tu hija derrame una lágrima por nadie. Generalmente este “altercado” se soluciona en dos minutos, pero también es cierto que en ese tiempo apuntas en una libreta imaginaria el nombre del crío y su padre, y seguramente dentro de doce meses te sean útiles esos datos.

Por eso, lo mejor es no mezclar edades o planear bien qué hacer con todos los niños el día del cumpleaños, porque un niño aburrido es algo muy peligroso.

PD: Todo esto realmente son nervios concentrados a causa de la proximidad del cumpleaños de mi hija.

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