Ve al teatro, con tu hija, a su primer teatro. Y tápale los ojos a mitad, los oídos desde el principio y para rematar intenta hacerle olvidar, como sea, dónde habéis estado metidos durante dos -largas- horas.

No quiero tocar temas desde un punto de vista negativo. Pero tengo una obligación con la sociedad en la que vivo. Como un ñu que grita y corre, yo tengo que avisaros desde ya.

El pasado domingo fui tan inocentemente a un teatro/circo para niños. Íbamos a ver una obra sobre Blancanieves, un musical, decía el cartel.

TÓCATELOSHUEVOS

Estoy seguro que las personas que forman ese grupo son profesionales, le ponen ganas y adoran su trabajo. Pero yo he venido a hablar de mi libro, mis experiencias y mi piel de gallina durante un alto porcentaje de la “actuación”.

La obra

Pasamos un mal rato, los adultos, al comprobar que eso empezaba como una tómbola repartiendo (a 1 euro) papeletas. Seguía con una actuación de payasos que bueno, hacía que los niños se rieran hasta que aparecía un fantasma digno de El Orfanato. Luego resolvían bien pero nuestras caras, de adultos, iban de la risa tonta a la preocupación.

Después, el musical, creado con imágenes proyectadas con marca de agua de banco de imágenes (royalty free, muy free) que poco o nada tenían que decir con la escena que había delante.

Y la historia en sí, amenizada con “flashazos” hacia el público que empezaron a mosquearnos mucho. Durante toda la actuación y sin avisar cuándo.

Terminó tarde, porque aguantar más de 15 minutos de algo así, fue una proeza que hasta el mismo Homero pasaría de contar. Pero muchos lo hicimos porque por nuestro hijos, nos tragamos mil capítulos de Peppa y cualquier bazofia que haya que tragar.

Pero vosotros, estáis avisados. No lo hagáis. Dadme los 9€ de cada entrada a mi, y os contaré el cuento de una forma más amena. O os compraré un cupón o simplemente usaré los billetes como abono y estarán mejor empleados.

Gracias!

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