Ya he comprado mi armadura de Iron Man jienense por si me caen hostias, que lo van a hacer seguro. Pero tengo que contarlo. Tengo que gritarlo. Yo pongo dibujos a mi hija, a veces incluso, lo hago en el iPad.

Lo siento.

Ya se ha hablado de esto, en mil medios, y casi todos apuntan al mismo camino. Estamos creando zombis. Nos estamos pasando. Lo dijo Javi y sus “bonos-tele” y lo han dicho hasta en El País por poner dos ejemplos que creo que son muy buenos.

No quiero comparar el enganche que tiene mi hija en el 2016 con Netflix y el que tenía yo en los 80 y 90 a la Master System o a Topacio (sí, culebrón mítico). O el nivel enfermizo que alcanzaba por ver a Hulk Hogan contra El Enterrador. No es comparable, pero es humano.

imagen de la antigua videoconsola de sega, master system II

Y a eso quiero llegar. Somos humanos, de distintas generaciones, ahora tienen más acceso que el que teníamos nosotros, pero siguen siendo humanos estos pequeños “marcianos”.

Desde luego que sé que es mejor que salga al parque (con GPS) y que corra hasta reventarse las rodillas. Soy de un pueblo y ahora vivo en la capital, pero recuerdo muy bien cómo me iba a jugar con mis amigos a las cuatro de la tarde, y luego pasaba por casa a por un poco de pan y chocolate, para volver a salir corriendo a jugar y sudar. Si tenías sed, ibas al bar y pedías agua. Y hoy, joder, hoy espero que mi hija toque un bar lo más tarde posible. Y siendo sinceros, me entristece tanto como me alegra que con 6 años no pueda/deba irse a la calle a jugar sola. Porque un pueblo es un pueblo, y Madrid está lleno de peligros que no puedes controlar.

Pero vuelvo al punto clave. Le pongo dibujos, y desde hace meses la televisión de casa “está rota”, por eso, si se los pongo es en iPad. Porque a veces necesito cagar (para qué dar rodeos) hacer la cama, organizar un poco o trabajar un rato muy concentrado.

¿Ponerle los dibujos es desconectarla del mundo? Sí.

¿Es jodido eso? Mucho.

Pero cuando se vuelve necesario, toca optar por una droga buena. Intento evitar a la Patrulla Canina y a Peppa. Busco opciones donde no haya publicidad agresiva e intensiva cada diez minutos. Y encuentro. Encuentro droga de la buena, y esa hay que pagarla.

Ya hablé de Netflix hace mucho. Hoy os pongo dos nombres encima de la mesa/pantalla, si podéis, echadle un ojo. Dibujos bien hechos que enseñan, y cuando sea más mayor, en inglés.

imagen de la serie de dibujos animados puffin rock con la familia de frailecillos

Puffin Rock. Una producción de Netflix. Mezcla reino animal y familia. Mensajes muy buenos en cada capítulo. A nivel de arte y diseño, me parece una maravilla visual. Muy muy bonita.

dibujos animados de Daniel el tigre

Daniel tiger´s . Otra serie muy muy bonita. De nuevo con animales, aunque está vez más humanizados. Lecciones sociales por capítulos y música sencilla, fácil para los pequeños.

Son dos ejemplos de dibujos que ve Olivia. Desde luego que le gustan “los otros” pero si tengo que ponerle unos minutos de algo, intento darle droga buena.

PD: Netflix no es caro, si bebes, cuesta menos que dos copas en cualquier bar. Si eres un deportista de pro, Netflix cuesta menos que una cámara nueva de bicicleta.

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