El sábado madrugamos, nos bañamos y nos fuimos rápidamente a ver un “capítulo” de hora y media. Olivia iba al cine por primera vez y yo descubrí de nuevo uno de los mayores vicios de mi vida. Con mi reina y mi princesa al lado.

ciguenas-pantalla

Viva el cine.

Gracias a los dioses, y sobre todo a Warner España, pudimos ir al preestreno de Cigüeñas.

Antes de llegar teníamos dudas muy claras de si podríamos ver la película entera. Pero cuando empezó los ojos de Olivia se expandieron y las palomitas cayeron. Íbamos a ver la cara de nuestra hija alucinando y la peli completa.

La entrada fui graciosa, verla ver una pantalla gigante, los asientos inmensos para ella. Palomitas y agua. Crear su trono. Disfrutó antes de los trailers (Gracias lego por crear tu Batman). Alucinó con todos los niños. Y su madre y yo no podíamos estar más relajados/contentos.

La película

Empezó Cigüeñas. Y todos nos metimos dentro de la historia. Una antigua fábrica de bebés reconvertida en una peculiar “Amazon”. Una historia preciosa. Unas risas bestiales. Detalles sin parar. Y lágrimas, de las buenas, al final.

Merece la pena verla. Sin tener hijos es graciosa. Con hijos te besa, patea y pisa el alma. Sales queriéndola más, a Olivia (o como se llamen tus vástagos) y abrazando a tu pareja.

Mi hija disfrutó y horas después, pasada la comida y la siesta, recordaba momentos de la película.

Es una niña de 30 meses y puedo asegurar que el CINE ha entrado por la puerta grande en su vida. Si tu hija, o tú, tenéis esa edad o más. Id a ver Cigüeñas. Tu alma te lo agradecerá.

Además, como extra, miccionar al lado de Cristian Gálvez (que dobla al papá Gadner en la peli) es un plus que muy pocas veces puedes vivir.

 

madre e hija delante de la pantalla del cine

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